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#Vacuna #COVID-19 #Laboratorios
Una siesta con una mamba negra podría ser el equivalente a depositar plena confianza en una mega empresa farmacéutica, dicen los que saben del mundo de los negocios. El cual nada tiene que ver con el arte de curar. Y que según todo indica retrata los tejes manejes de Pfizer con nuestro país y la vacuna contra el coronavirus que desarrolló.
Este martes, el Capítulo Argentino de la Red Bioética lanzó algunos apuntes sobre la mencionada farmacéutica. No muy auspiciosos, por cierto. Este comité científico, alertó que “sorprendentemente la droga ya se está aplicando no sólo en USA sino en países que no participaron en la investigación como Gran Bretaña, Israel y Chile”.
El pronunciamiento inició con un recuento de sucesos que se remontó hasta el pasado 11 de diciembre, cuando la FDA estadounidense –equivalente a la ANMAT gaucha- “autorizó su aplicación en territorio de EEUU”, aunque esta resolución se ponderó por “la situación de emergencia (y) condujo a la mencionada autorización de la vacuna (no su aprobación) antes de completar el ensayo”.
Los investigadores argentinos especificaron que el proceso realizado en “155 centros de investigación en total, aparte de EEUU la investigación se desarrolló en Argentina, Brasil, Alemania, Sudáfrica y Turquía”. Y en particular, nuestro país aportó “4.500 voluntarios algo más del 10% del total”. Sin embargo, las recompensas no se vieron por acá.
Además, puntualizaron que “los resultados preliminares de este ensayo fueron publicados el 10 de diciembre en el New England Journal of Medicine (DOI: 10.1056/NEJMoa2034577) y su primer autor es el argentino Fernando Polack”. Y lo que directamente se consideró un misterio fue que “a pesar de la importante intervención de la Argentina en este estudio, diversas exigencias del laboratorio patrocinante han obstaculizado la posibilidad de la aplicación de la vacuna en nuestro país, que puede llegar a no implementarse o, en su defecto, a retrasarse lo suficiente como para que la inoportunidad de la aplicación resulte en vidas perdidas, personas con secuelas irreparables así como daños económicos de enorme dimensiones en caso de que otra vacuna no la reemplace”.
En paralelo, destacaron que “ya se anunció que no se aplicaría en Sudáfrica por carecer de la infraestructura requerida”, como también que “el laboratorio denuncia trabas burocráticas en Brasil”.
Los científicos consignaron que “las razones esgrimidas para la no aplicación inmediata de la vacuna en la Argentina son confusas. Según el gobierno nacional el patrocinante exige un contrato no admisible a pesar de haber logrado que el Congreso Nacional aprobara una ley a medIda del consorcio y según Pfizer la razón es que considera que la vacuna sólo puede trasladarse por una empresa por ellos designada”.
Junto con estos inconvenientes del procedimiento de laboratorio, propiamente dicho, los investigadores recordaron que “los primeros días de octubre de 2020 se comentó que podría haber dificultades para el ingreso de la vacuna al país y el Ministro de Relaciones Exteriores Felipe Solá se reunió con el embajador de EEUU para allanar cualquier problema”. Pero “llamativamente en dicha reunión el embajador aprovechó para quejarse de la postura argentina de no intervención sobre Venezuela”.
NdR, 23 de diciembre de 2020.











